PITFALL II
Clasicazo. Mítico. Imposible.
Lo tenía en la mirilla, hacía tiempo. La musica de la primera fase, era un himno que en ocasiones entonaba, sin saber porqué. Pitfall II estaba dentro de mi, y por fín me lo he podido arrancar.
Un pequeño aventurero que con la habilidad de salto como única arma, debe de pasar pantallas hasta... bueno, nunca supe que cojones debía de hacer salvo pasar pantallas, hasta ahora que me lo he fundido. El juego podríamos decir que es de plataformas, con un rumbo linear de izquierda a derecha en la primera pantalla, pero que en las siguientes se abre a los niveles superiores e inferiores, de forma laberíntica. Se divide en pantallas en las que aparecen obstáculos que hay que salvar: ranas, cuervos, cocodrilos, murciélagos, lagos, pantanos, pinchos, flechas y agujeros. Es jodido porque si te matan una vez, comienzas desde la primera pantalla. Además vas con cronómetro que podrás ir alimentando con tiempo recogiendo tesoros.
Las primera pantallas me las pasaba mirando la tele del bar, porque ya tenía en la cabeza los momentos en los que saltar el agujero, pasar por debajo del cuervo, y algunas chorradas más de las primeras fases. Una señora me vió un día y me celebró ante los allí presentes, como si fuera superdotado. Que boba. Porque en cuanto llegaba un poco de dificultad, ZASCA, me fundían. Y vuelta a empezar desde el principio. Por eso me lo sabía de memoria. Creo que nunca llegué al segundo nivel.
Hasta hoy. Le he dado lo suyo. Saltando y zumbando... estas pantallas que hoy he visitado las había visto cuando los mayores jugaban. Hasta la última pantalla, que practicamente creo que es imposible. Bueno el caso es que he llegado y he visto la mierda de final que tiene: un título y la invitación a que sigas jugando como un cipote. Su puta madre... menos mal que no me dejé mucha pasta de crío, porque quizás habría partido la pantalla de una hostia si me encuentro una mierda de final así.
Ahí dejo el final:
Clasicazo. Mítico. Imposible.
Lo tenía en la mirilla, hacía tiempo. La musica de la primera fase, era un himno que en ocasiones entonaba, sin saber porqué. Pitfall II estaba dentro de mi, y por fín me lo he podido arrancar.
Un pequeño aventurero que con la habilidad de salto como única arma, debe de pasar pantallas hasta... bueno, nunca supe que cojones debía de hacer salvo pasar pantallas, hasta ahora que me lo he fundido. El juego podríamos decir que es de plataformas, con un rumbo linear de izquierda a derecha en la primera pantalla, pero que en las siguientes se abre a los niveles superiores e inferiores, de forma laberíntica. Se divide en pantallas en las que aparecen obstáculos que hay que salvar: ranas, cuervos, cocodrilos, murciélagos, lagos, pantanos, pinchos, flechas y agujeros. Es jodido porque si te matan una vez, comienzas desde la primera pantalla. Además vas con cronómetro que podrás ir alimentando con tiempo recogiendo tesoros.
Las primera pantallas me las pasaba mirando la tele del bar, porque ya tenía en la cabeza los momentos en los que saltar el agujero, pasar por debajo del cuervo, y algunas chorradas más de las primeras fases. Una señora me vió un día y me celebró ante los allí presentes, como si fuera superdotado. Que boba. Porque en cuanto llegaba un poco de dificultad, ZASCA, me fundían. Y vuelta a empezar desde el principio. Por eso me lo sabía de memoria. Creo que nunca llegué al segundo nivel.
Hasta hoy. Le he dado lo suyo. Saltando y zumbando... estas pantallas que hoy he visitado las había visto cuando los mayores jugaban. Hasta la última pantalla, que practicamente creo que es imposible. Bueno el caso es que he llegado y he visto la mierda de final que tiene: un título y la invitación a que sigas jugando como un cipote. Su puta madre... menos mal que no me dejé mucha pasta de crío, porque quizás habría partido la pantalla de una hostia si me encuentro una mierda de final así.
Ahí dejo el final:
¿¿¿ Pero qué mierda es esta ????




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